Llega una hora en la que mirar el reloj no da el tiempo que te queda, no dice nada sobre lo que escondes, no cuenta nada sobre lo que callas. Llega una hora en la que el tiempo decide no detenerse, pero tu decides ya no acompañarle. Llega una hora en la que rompes contigo misma y descubres que no has esparcido cristales, que no hay restos de vida, que no hay pedazos de ti. No habitaba ser con alma sino carne desamparada, no crecía animosa vida, se estiraba un cuerpo de viva mente. No hay mayor fuerza que la que da no tenerla. Una voz ya tarde dice: todavía eras.

Cada día te superas màs, sigue así :)
ResponderEliminarC.