Es frágil y nadie la ve, polvo en sus manos, ya no desaparece. Su voz ya no grita, sus manos ya no tocan, sus pies volaron hace tiempo. Solo encuentra polvo, donde antes había vida hoy solo existen cenizas. Lar de fría piedra, cuna, techo y pared; frío que da calor y calor que desaparece cuando no se ve. Vuela una hoja. Sola. Quiere bailar y decir que sigue aquí, que ni el mayor dolor ha conseguido marchitarla, romperla, hacerle sangrar; ni el mayor dolor ha podido con ella. Para ti, para mí. Vuelo, pero no me quiero ir; es tiempo de partir, de ser polvo. Sopla y desaparece. Crece algo donde antes no había nada, nace algo donde solo existían esperanzas. Sola en la ilusión, sola viendo crecer su vida. He vuelto a la ciudad, vengo a buscarte, ¿me reconoces? Solo es lo que ha hecho la vida en mí. Ese era nuestro jardín, esa era nuestra casa. Construyámosla juntos, de nuevo. Yo para ti y tu para mi, nada más. Yo para ti y tú para mí. Escala la montaña, agárrate, yo se que agarrare tu mano, no la sueltes. Nunca sueltes aquello que mantuvo vivo el polvo, lo convirtió en nube y lloro su vida.

No hay comentarios:
Publicar un comentario