14 de octubre de 2012

La triste mirada de un león perdido



Era el rey, todo lo tenía, era fuerte y feroz, a nada le temía. Se sabía grande, valiente, distinguido, seguro; lo sabían grande, valiente, distinguido, seguro. Una fronda entera para él. Antes.

Un olor, lo que le mata ahora, un algo, lo que le quita todo. Preguntas vagan por la tan antes resistente y la tan ahora inconsciente. ¿Qué le queda? Nada más que la triste mirada de un león perdido...




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