Momento en el que la brisa trae de vuelta esa sonrisa, cálida, tanto que ardo en llamas al verla. Creo ver todo ello bajo el párpado al soñar; despierto, su brazo no me suelta, su fuerza me abraza y su llanto me consuela. Sentir tanto y llegar a verlo tan parte de ti... Sentir que sola no eres; sentir que sola mueres. Saber que las líneas cambian de rumbo y verte capaz de torcer, doblarte y dividirte en las partes que hagan falta solo por vivir eternamente.
Mueven mundo océanos y mares; ríos de desesperación desembocan y aquello tan frágil de lo que un día decidiste construirte sabe que ya es hora de erigir su caparazón. Fría y seria decían que era; bravata por compañera que esconde todo ápice de obscenidad. Derribaste aquello que la protegía, que protegía su alma y su corazón. Diste fuerza a su cuerpo y lo impregnaste con tu olor. Nada que diga algo que no quiero.
Estrechar momentos únicos y repetibles dentro de lo irrepetible; besar y aprender a respirar.
Era cosa de una noche que todo cambiara. Fue cosa de una noche y todo cambió. Vivir encerrada en algo inexistente protegiendo otro algo por puro placer. Mentira y mentira como espejo cada mañana, sensación de poder de realidad cobarde e insegura; manchas vacías de victoria frente a la vida. Fue cosa de una noche, y todo cambio.
Ya no ves nada, nada que te impida verlo todo. Puede morir toda la luz del mundo; puede ser la oscuridad mi odiosa compañera; pueden olvidarse las velas de cómo prender. Puedes tapar mis ojos... Entregada a un latido que da vida a otro; entregada a la calidez que la brisa trae consigo aun y no siendo verano; entregada a un eterno abrazo. Palabras que se equivocan inundan prados que no mueren, sino crecen y se fortalecen; cargadas nubes chocan y luchan por el poder del cielo, cayendo unidas y como parte de un todo. Vivo y muero.
Momentos imaginados y creados inundan palabras en las que nadará eternamente.
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