Es esa música la que me lleva a pensar en ello; es lo que hace que signifique un principio perfecto y un final perfecto a mi entender, con primavera, verano, otoño e invierno; con sonrisas y lágrimas que hacen que la vida tenga sentido, que la sienta creada para mi, todo para mi. Sueñas con cosas que acabas creándote y cierras los ojos cuando no las ves; letras de bolero que cantan pasión y temor, odio, amor y reconciliación. Todo está hecho para mí; desde que tú estas todo está hecho para mí.
Dejó de estar tras esa puerta esperando que fuera todo perfecto; actuó y creyó ganar. Temores forman lágrimas que desbordan almas mientras estas añoran besos pasados y esperan aquellos futuros que saben que vendrán. Fotos que vuelven a formar esas lágrimas agotadas y que hacen escribir y suspirar. Ternura y afición se sienten, locura como parte de un día, gritos de esperanza. Volar a través de un mundo que querrías mejor, pero que disfrutas como si no hubiera un mañana. Pero hay un mañana...
Miedo por perder aquello que te sostiene, aquello que te hace mover cada parte de ti hacia ello mismo. Alma con destino y destino incierto; trepa por una espalda mojada una caricia, luego otra. Palabras que envidian abrazos, palabras que buscan convertirse en parte de algo en lo que no necesiten ser usadas.
Y ella corre, sin saber a dónde va, sin saber qué encontrará; sin ni siquiera saber si hace bien. No dejará que nada mueva nada, todo está en su sitio y así debe continuar... lo sabe. Convertirse en la sombra de algo y no tener que soplar para que la sientan detrás. Querer ser vista sin tener que saltar; querer ser oída sin tener que pronunciar una palabra, sin necesidad de un susurro que delate su presencia. Querer que cualquier cosa haga que te recuerde, no tener que decirle nada.
Ahora cierro los ojos y veo todo lo que pasó, todo lo que pasamos, todo lo que pasaremos. Sonrío. Sonrío. Sonrío más. Aquella mano que sujetaba la mía con una fuerza tan delicada que enamoraba solo de pensar. El roce de un dedo en otro, un pequeño apretón, una mirada... Gestos que solo ves tú. Un mar se mueve en mi interior con cada palabra, con cada cosa que viene de ti. ¿Es este el momento de pedir mi deseo?
No te vayas nunca...
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