7 de enero de 2012

Me voy ya...

La comunicación ha existido desde tiempos inmemoriales, o eso tienden a decirnos por todas partes. Es algo que está en nosotros, algo que usamos (bien o mal) y que hemos convertido en la llave a todo, en la llave que abre y cierra puertas, que define y da a conocer. Hemos convertido la comunicación en aquello sin lo que no somos capaces de vivir. 

Gesto, palabra y texto. La vida ha cambiado, y podría decirse que hemos tenido esa suerte. Todo dice algo, todo. Mueve tus manos, mira, quédate quieto... haz lo que quieras, todo dice algo. Las posibilidades del ser humano son increíbles, solo que, somos tan... lo que quieras, que ni intentamos aprovecharnos de todas ellas. Puede ser que, el hecho de estar estudiando algo que no me deja pensar nada más que en comunicar, me haga exactamente hacer eso, pensar en comunicar. 

Un niño dice algo por primera vez, comunica; su madre sonríe y deja caer una lágrima, comunica. Se creó la prensa, la radio, el cine y la televisión; lograron un inmenso desarrollo (puede que ni sus propios creadores imaginaran algo así); se convirtieron en parte indispensable de nuestra vida, y la cambiaron completamente. Gracias a todos ellos hemos podido traspasar fronteras, conocer más, mucho más, muchísimo más. Yo, personalmente, me alegro de todo ello. Y me alegro porque soy yo la que se beneficia, la que da un gran uso a todas estas cosas. Que iba a hacer, ¿dejar que los avances se perdieran en el tiempo? No señor, yo los aprovecho, para eso existen, ¿no? 

¿Algo que no me gusta? Claro, la gente de "edad" (sí, "edad") que no entiende que la tecnología no supone atraso para la persona. "Donde esté hablar directamente con la persona..." Claro, pero ¿y si no se puede? Ahí esta el teléfono, el ordenador, Internet, Skype y (¡por fin!) el WhatsApp para ayudar cuando el cara a cara es imposible. Se llama desarrollo señores, desarrollo. Algo bueno que solo busca traer cosas buenas, aunque no siempre lo consigue, eso sí que hay que reconocerlo. 

Me gusta el teléfono, móvil o fijo; me gusta el ordenador, siempre y cuando tenga Internet (a pesar de que un solitario amenice las horas); me gusta la prensa, en blanco y negro o color; me gusta la radio, y me gustan las aplicaciones telefónicas. Acabo de descubrir una de ellas. Esta deja que me comunique con gente que no siempre está tan cerca como me gustaría. Deja que pueda recibir cosas tan bonitas que prefiero guardarlas para mí. Deja que pueda sentirme cerca de los demás, a pesar de que haya veces que tenga que oír (leer) un "Me voy ya... :("

1 comentario:

  1. Me ha gustado mucho tu forma de escribir la verdad, he visto que sigues mi blog y es una gran noticia para esta pequeña familia que intento formar en la red a través de Esto es Kaos. He leído tus entradas y en verdad te digo que no dejes de escribir.
    Pero antes, con la entrada que más me identifico que es esta, quiero decirte algo. Hablas de desarrollo, pero, ¡cuidado! Marx pensaba que a mayor desarrollo mayor progreso, lo cual no es del todo cierto dependiendo de por qué tomemos ese desarrollo, pues puede ser negativo. Ha habido una evolución digna de mención con la irrupción de las tecnologías, pero algunas resultan ser negativas (caso extremo es la bomba nuclear) con lo cual deberíamos pensar en lo bueno que es teniendo en cuenta que el poder que tiene, como bien resaltas, en muchos casos es incalculable.
    Espero que ese proyecto de comunicadora siga adelante ;)

    ResponderEliminar