30 de septiembre de 2012

La mecánica del corazón


¿Puede un corazón ser algo más que un simple órgano que impulsa sangre? Por desgracia lo es. Un corazón no solo nos mantiene vivos por mover lo que alimenta nuestro cuerpo, un corazón nos mantiene vivos por lo que crea en nosotros, y nos mata. No somos seres de piedra dura y fría, autómatas de día a día, sujetos vacíos de presión. Sentimos y vivimos lo que ello nos da, bien o mal, sentimos y vivimos lo que ello nos da. Nacemos y amamos los brazos de nuestros padres, aunque crecemos y odiamos que estén ahí; nos conocemos y nos perdemos, mezcla de lo que vivimos, y descubrimos unos ojos en los que perderíamos nuestra vida, y la perdemos, dejamos que se ahogue en un mar sin agua. Encontramos el alma de nuestra alma, sin buscarla nos persigue, sin quererla nos atrapa. Unos ojos de vida vivida, una boca de jugosa fruta, nariz de bella curva y orejas en las que poder susurrar. Agarras su pelo con tus manos, y respiras hondo. Entonces descubres que no vives si no vive, que no ves si no ve, que no oyes si no oye, que no respiras si no respira, que no besas si no te besa. Entonces descubres que ya has perdido. La vida ha ganado una vez más, tu fuerza ha perdido sin luchar siquiera. Da igual esté bien o mal, da igual llorar y gritar, aunque pierdas... Tu estómago sabe que no se equivoca. Abres la boca y dejas escapar las mariposas que cada noche vuelven a tu interior, te rompes por dentro sabiendo que lo mismo que te golpea te sana con un dulce canto, corres sabiendo que tu miedo es lo que va a hacer que pares. No vivimos lo suficiente como para darnos cuenta de nuestro error, no vivimos lo suficiente como para poder probar y volver atrás. Cada uno construye su vida y decide de quién coger cada ladrillo, a quién dejar que golpee su puerta, a quién no dejar salir. Por mucho dolor que haya en tu interior, tu estómago no se equivoca. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario